Viejos vs nuevos formatos audiovisuales

Los formatos audiovisuales son sumamente importantes en la actualidad especialmente si tenemos en cuenta la realidad en la que vivimos, donde empresas, instituciones, administraciones y diversos agentes tratan de hacernos llegar su mensaje.

Vivimos rodeados de proyectos audiovisuales ejecutados por una productora audiovisual o por cualquier agencia de publicidad, cuyo único propósito es convencernos de llevar a cabo una acción cuyo resultado beneficia a un tercero. Como consecuencia nos impactan cada día decenas de mensajes en diversos canales audiovisuales y multimedia.

En este contexto resulta interesante conocer en profundidad su proceso de creación, para poder filtrar mejor aquellos que por su enorme calidad merece la pena visualizar y disfrutar, de aquellos cuyo trasfondo es descaradamente interesado y su calidad deja bastante que desear.

El formato audiovisual está presente en nuestras vidas y podemos encontrarlo en todos los ámbitos de nuestro día a día:

Educación, política, sanidad, entretenimiento y por supuesto publicidad. Es un formato necesario que ayuda a la comprensión de un mensaje y que por encima de todo capta mucho mejor la atención de los telespectadores.

 

Por esta razón es un formato en continuo crecimiento e innovación, pero donde cada vez se hace más difícil destacar. Ya no es sencillo captar la atención de un usuario, pese a que anteriormente decíamos que es un formato ideal para ello. Es necesario desarrollar una adecuada y profesional estrategia que se apoye en el medio porque la acción en sí,  no suele ser suficiente.

Los receptores de los mensajes demandamos constantemente innovación y no nos conformamos con cualquier producto audiovisual. En general exigimos un mínimo de originalidad y de no obtenerlo generalmente ignoramos el mensaje y pasamos al siguiente. No es de extrañar que pese a que el canal televisivo sigue siendo de largo el rey del mambo como demuestran los costes en torno a sí, su efectividad ha decaído progresivamente en los últimos años.

En este sentido internet parece ser un durísimo rival con quien competir ya que cada año le come un poco de terreno. Sin embargo seguramente, la televisión seguirá gozando aun de muchos más años de reinado.