La producción audiovisual, el patito feo de cualquier proyecto.

La historia de la cinematografía debería estar en deuda con las productoras audiovisuales, ya que nunca ha sido benévola con esta figura clave de cualquier proyecto audiovisual. Ya en la época dorada de Hollywood las personas que llegaban a Los Ángeles en masa con un billete de ida, un sueño y un hatillo, lo hacían dispuestos a triunfar en campos como la dirección, el guion o la interpretación pero nunca en el campo de la producción, seguramente por completo desconocimiento.

Se podría decir que para la mayoría de las personas el productor de un proyecto audiovisual es un gran desconocido. Siempre se le relaciona más con cuestiones financieras y organizativas, pero no con temas artísticos.

Las productoras audiovisuales en las grandes urbes como Madrid o Barcelona pueden llevar todo el peso creativo.

Los temas artísticos siempre parece que vienen definidos por el director del proyecto y no suele tenerse en cuenta el importante papel que juega la productora audiovisual, quedando relegada a un segundo plano sin reconocerse su importante labor creativa. En este sentido su papel es bastante más complejo de lo que parece e influye de manera clave en el proceso.

Actualmente el modo que consumimos contenidos audiovisuales ha cambiado drásticamente. Son muchas las plataformas pero también los dispositivos de visualización y el contexto donde lo consumimos, desde una sala de cine, el sofá de nuestra casa o la cabina de un avión a 12 mil metros de altura. En este contexto de permanente evolución y cambio, el productor creativo cobre más protagonismo que nunca ya que las posibilidades de hacer cosas y la cantidad de actores implicados se multiplican por mucho.

Los críticos suelen confundirse cuando definen las funciones de un productor, lo cual ayuda a prolongar la confusión respecto de sus funciones, que no son sólo económico – financieras como veíamos anteriormente, sino que debe velar por la verosimilitud y autenticidad de lo representado, apostar por el talento más adecuado y coordinar todos los elementos de un proyecto incluido director. Debe también coordinar la posterior distribución y exhibición en televisión, salas de cine, plataformas de visualización etc…

Han pasado los años y hoy es normal estudiar producción audiovisual en cualquier escuela, pero lo cierto es que la imagen de la productora audiovisual seguirá sin llevarse el mérito de lo que es probablemente, la tarea más importante de cualquier proyecto audiovisual, participar de todos y cada uno de los innumerables pasos necesarios y garantizar la vida y éxito del producto, antes, durante y después de su propia concepción.